SUPERBOWL: UNA GRAN JUGADA DE MARKETING

SUPERBOWL: UNA GRAN JUGADA DE MARKETING

Soy aficionado a la NFL desde que era niño; recuerdo que el primer Superbowl que vi fue el del 30 de enero de 1994, segundo enfrentamiento consecutivo entre Cowboys y Bills, que representó el cuarto trofeo Vince Lombardi para los de la estrella solitaria y también la cuarta derrota al hilo en el juego grande para los de Orchard Park.

Llevo 21 años disfrutando de este hermoso deporte, y en específico admirando a quarterbacks de la talla de Joe Montana, John Elway, Dan Marino, Brett Favre, Peyton Manning y (más recientemente) Andrew Luck gracias a sus capacidades de liderazgo, motivación, talento, y a los bombazos que son capaces de soltar desde sus brazos. Sin embargo, hay otra clase de bombazos que maravillan no solo a quienes amamos este juego, sino a todos los que nos movemos en el mundo del marketing.

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Por principio de cuentas, está el tradicional espectáculo de medio tiempo, que año con año pone en el escaparate del gran juego a las estrellas más rutilantes del momento. En esta ocasión el honor correspondió a Katy Perry, Lenny Kravitz y Missy Elliot, quienes brindaron un espectacular show con duración de 12 minutos y esperan obtener el mismo éxito que Beyoncé y Bruno Mars el año pasado: incrementar las ventas de sus discos en un 50%. No por nada existe el rumor de que la NFL está considerando cobrar a los cantantes y bandas por presentarse en el medio tiempo del Superbowl.

Si esto no fuera suficiente, la liga deportiva más poderosa del mundo ofrece a las distintas marcas líderes del mercado un jugoso win-win a través de la posibilidad de anunciarse durante la transmisión del Superbowl y ser vistas por millones de televidentes alrededor del orbe para disparar exponencialmente sus ventas. Para que se den una idea de cuánto ha crecido el modelo de negocio de la NFL con el paso del tiempo, tomemos en cuenta que durante el Superbowl VIII, llevado a cabo el 13 de enero de 1974 y en el cual se llevaron la victoria los Dolphins sobre los Vikings, un spot de 30 segundos de duración costaba 103,000 dólares; una ganga en comparación con los 4.5 millones de dólares por spot que se embolsa actualmente la liga presidida por Roger Goodell. No es de sorprender entonces que cada una de las marcas que adquieren tan espectacular escaparate se esfuerce, como los equipos contendientes, en presentar su mejor arsenal. Entre el torrencial de comerciales que llenaron los espacios publicitarios enefeleros este año, me tomé la libertad de traerles los que a mi gusto resultaron ser los mejores.

¿Qué les parecieron? ¿Sobró o faltó alguno? ¿Con cuáles hubieran armado ustedes su propia lista? ¿Cuáles de ellos les parecen más recordables, qué marcas les despertaron las ganas de comprar? Platíquenmelo en los comentarios y armemos el debate, que como pueden ver, no solamente lo que hicieron Seahawks y Patriots en el emparrillado resultó apasionante.

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