CASA LEY: EN EL NORTE, SU PALABRA ES LA LEY

CASA LEY: EN EL NORTE, SU PALABRA ES LA LEY

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“No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar.”

José Alfredo Jiménez

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Los casos de éxito siempre son dignos de admirarse, máxime cuando ese mismo éxito parte del sentido de aventura, el trabajo duro, la audacia y la dedicación. Es el caso de Juan Ley Fong (originalmente, Lee Fong), nacido China y radicado en nuestro país desde que, inadvertidamente, comenzó la aventura más intensa de su vida al refugiarse en un carguero tras una discusión con su padre, quedarse dormido y despertar para descubrir que se encontraba en alta mar con rumbo desconocido. Ese rumbo resultó ser Mazatlán, donde iniciaría un imparable ascenso hacia la cima, primero como humilde vendedor de carbón de leña que expandiría su negocio hasta el puerto de Guaymas, comenzando a ganarse un nombre, y daría un enorme salto al convertirse -fortuitamente, gracias a la Revolución Mexicana- en proveedor de forrajes para el ejército del General (y posteriormente Presidente) Álvaro Obregón. Sin embargo, no todo sería miel sobre hojuelas para el empresario oriental; una ola de discriminación en contra de los chinos (lo suficientemente absurda como para prohibir los matrimonios entre chin@s y mexican@s) y la amenaza de la deportación hicieron que huyera al pueblito de Tayoltita, en la sierra duranguense.

Del infortunio surgió la buena ventura, cuando en el mencionado pueblito duranguense se enroló como hortelano con la Saint Louis Mining Company y, siguiendo su tendencia emprendedora, llegó a poner una fundidora, mediante la cual compraba oro y plata a los gambusinos de la región para después crear lingotes que vendía al Banco de México. Sin embargo, cuando todo parecía ir viento en popa, sufrió un nuevo revés: la traición de un amigo muy cercano que le dejaría en la ruina.

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La familia Ley, ejemplo de constancia y disciplina

Lejos de dejarse vencer, resurgió por segunda vez a base de tesón comprando en 1954 una modesta tienda que, a la postre, se convertiría en la cadena de autoservicios más poderosa al noroeste de nuestro país. El espíritu emprendedor se convirtió en el escudo de armas de la familia Ley, que ha continuado con la herencia de honorabilidad y ética que el señor Ley Fong trajo consigo desde su país. Juan Manuel Ley, su primogénito, se hizo cargo de la familia y los negocios tras la muerte de su padre, en 1965. De su mano, el que comenzara como un sencillo negocio familiar se expandió no solo dentro de su ramo, sino que alcanzó también el mercado de bienes raíces y numerosas alianzas empresariales. Sin embargo, no todo en la vida significa dinero: la filantropía les ocupa a través del Centro Integral de Nutrición Ley en alianza con Un Kilo de Ayuda, mediante el cual se busca combatir la desnutrición anemia y obesidad infantil. Incluso en el ámbito del deporte, la familia Ley ha dejado huella a través de la compra de los Tomateros de Culiacán (recordemos que el béisbol goza de gran tradición y popularidad en aquellas latitudes), la construcción de un nuevo estadio para el equipo, así como el apoyo al mismo y la convivencia con los fans que hablan de la sencillez que caracteriza a estos empresarios norteños.

Casa Ley festeja 60 años de existencia en este 2014, y lo hace a lo grande: manteniendo una intachable ética para con sus empleados y compartiendo con todos sus clientes una rebanada del pastel gigante que tradicionalmente engalana a sus sucursales a la llegada de cada aniversario. SP Marketing no podía dejar de unirse al festejo, saborear una rebanada de pastel y unirse al esfuerzo de esta cadena a través del personal de campo que maneja con las distintas marcas y que busca contribuir al crecimiento de ambas partes, con una fuerza de 250 promotores, vendedores, demostradoras y supervisores en un compromiso con la excelencia.

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  • Val Gtz

    Que increíble que una gran empresa haya comanzado de esa manera tan impredecible y divertida, una historia de éxito muy interesante.

    • Daniel Mendez

      Así es Val, muchas veces las aventuras más grandes de la vida comienzan sin pensarse, casi por casualidad. Gracias por tu comentario, seguiremos en contacto.